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Defensa Personal Policial

La mejor defensa policial, el arte marcial del ‘kibukan’. entrevista en La Crónica-El Mundo de León

 

 La mejor defensa policial, el arte marcial del ‘kibukan’

SARAH ALLER

LEÓN.— Cómo conducir a un delincuente hasta el coche policial, cómo inmovilizarlo sin problemas cuando está dentro de un vehículo, qué hacer cuando alguien saca un arma blanca, de qué manera «negociar» con un detenido para que no se resista… Son algunas de las técnicas que estos días aprenden 35 guardias civiles de León en el Pabellón Suero de Quiñones y en la Casa de la Cultura de Armunia.
Los profesores, Santiago Bango, campeón del mundo de kick boxing, y Juanjo García, experto en artes marciales. Lo original de estas clases prácticas, que recrean permanentemente situaciones reales, radica precisamente en el sistema empleado. Se llama «kibukan», un método de protección integral que combina tácticas y estrategias policiales con artes marciales de defensa. El resultado, un sistema contundente que permite inmovilizar al contrario sin apenas dañarlo. No es la primera vez que Santiago Bango pone su experiencia al servicio de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Por sus clases ya han pasado más agentes de la provincia y el «kibukan», ideado por el experto en artes marciales y docente de academias policiales Jesús Eguía, es un sistema exportado ya a otros países.

«En su día intercambié con él conocimientos», cuenta Bango, «él me enseñó sus técnicas y yo las del kick boxing. Desechamos lo que no sirve en la calle, lo que no es policial, y compaginamos todo con tácticas policiales. Así se llegó a la plenitud del kibukan».

Santiago Bango, que además ejerce como policía local de la Brigada Especial de León conoce bien la calle y asegura que las artes marciales, por sí mismas, no funcionan. «Lo que hay que hacer es neutralizar. Si en condiciones normales hay que velar por el derecho de los ciudadanos, en situaciones de detención o similares hay que tener todavía más cuidado. El objetivo es causar el menor daño físico y psicológico posible porque eso al final también nos beneficia a nosotros, a los agentes».

Para trasladarle estos conocimientos a los agentes, se recopilan intervenciones reales en la calle. «Si hay que sacar a una persona de un vehículo, se suele agarrar al volante, al asiento… En este caso lo importante es causar un punto de dolor por torsión. El detenido no reacciona de forma violenta porque se siente controlado. También hay que perder el miedo a las armas blancas y saber cómo evitar, por ejemplo, el golpe de un bate de béisbol».

El factor psicológico, dice Bango, también es importante. Cosas tan sencillas aparentemente como aprender a colocarse ante un detenido, emplear un tono de voz u otro y razonar con él. «Si dos agentes están muy juntos son más vulnerables. Uno de ellos siempre tiene que estar en el lado opuesto del otro. Así, quien se siente en minoría es el ciudadano. Además, tienen que aprender a ser correctos pero dar voces con autoridad».

Otra de las cuestiones que se estudian en este curso de táctica operativa policial es la denominada «curva de la hostilidad». «Si nos encontramos delante de una persona armada, el objetivo es no provocar nosotros mismos la fase de disparo. Hay que aprender a negociar para que el ciudadano vuelva a razonar».

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