Si bien es cierto que desde hace un tiempo a esta parte, se ha entrado en una competencia dentro de los profesionales de la defensa personal policial, como antiguamente acontecía con las artes marciales, que existían distintos estilos, distintos Maestros y cada cual elevaba su gimnasio como el mejor. Era incuestionable para muchos que lo que ellos realizaban era lo mejor, e incluso hasta el punto de llegar a extremos un tanto irracionales.
He de opinar que después de muchos años de práctica intensa he llegado a tener unos criterios que para mí son esenciales.
1º Es el practicante marcial el que tiene que escoger el estilo por su condiciones físicas y mentales.
2º Los maestros, a parte de títulos, han de demostrar práctica en los mismos. Dígase competiciones o experiencia que no se aísle a solo entrenamientos en el gimnasio.
3º Un exceso de disciplina y endiosamiento, oculta la nulidad del Maestro o de su sistema de enseñanza, ha de demostrar que es humano y es capaz de asumir que también le pueden derrotar.
4º La profundización en un arte lleva consigo muchísimas horas de estudio y entrenamiento. Me pregunto y no dejo de sorprenderme como una persona se puede quedar tan tranquila cuando nos dice que es maestro de ocho artes distintas.
5º Somos humanos; el aprendizaje, por imitación o práctica, dependiendo de la habilidades y cualidades de cada uno, nos llevará a ser técnicos con menor o mayor cualificación.
Centrándonos en la defensa personal policial, mis consejos para los practicantes:
1º La defensa personal policial, trata solamente aspectos deportivos de la misma.
2º Es la defensa personal, más la intervención policial, más la aplicación legislativa, más el acondicionamiento físico, más los conocimientos psicológicos, más la práctica en la profesión o aún siendo noveles en la misma con la portabilidad y el conocimiento de las distintas armas reglamentarias, las que engloban el totalidad de la enseñanza en esta materia. Por consiguiente la defensa personal policial es una parte del todo. Denominemos por consiguiente esta práctica, Táctica Operativa Policial.
3º No nos cerremos solamente a un sistema, podría desilusionarnos e incluso abandonar la práctica del mismo.
4º ¿Pregúntate que misión o razón tiene para un policía occidental, aprenderte nombres orientales?
5º El profesional que ciertamente puede trasmitirnos sus enseñanzas, es la persona que tiene unos conocimientos amplios en un sistema defensivo y ha estado en muchos “fregados” profesionales. Es el que sabe que hay algo más, no solamente las limitadas prácticas y los conocimientos aprendidos en un gimnasio.
6º No deseemos títulos, sino conocimientos. Os daréis cuenta que con el conocimiento los títulos llegan sin querer.
El futuro de la Táctica Operativa Policial, ha de llegar de la mano de los profesionales que aporten algo más que conocimientos teóricos.
Si al leer este escrito lo encuentras razonable, ánimo y recuerda que:
El verdadero arte esta dentro de ti, y solamente con sacrificio y esfuerzo llegarás a cierto dominio y cada vez que profundices un poco más, te darás cuenta de lo que te queda por aprender









